miércoles, 27 de mayo de 2009




no puedo dejar de escribir sobre pájaros.




inmersión en el silencio doméstico de la cocina
con los codos
apoyados en algo tangible:
el mantel con manchas de tinta azul

del otro lado de la ventana, el tordo
hace un aterrizaje perfecto
en las ramas del árbol que a partir de septiembre
se brota con flores mínimas color lila

el pájaro es preciso
no pierde tiempo investigando el patio
busca larvas de insecto en el tronco
y despega

me quedo ahi
con la boca abierta de mueca
absorvido por la imágen
porque la aparición del pájaro negro
tiene el eco
de una manifestación religiosa

la naturaleza
puede dar muestras de su caudal
hasta en un patio de Munro

1 comentario:

Gerardo David Cristante dijo...

y lo bien que haces camarada!!!